SOLO NECESITAMOS UN MOMENTO

“Aprovechando el tiempo, porque los días son malos”.  (Efesios 5:16)

Sí,  un solo momento, en este día para acercarnos a Dios. Para dejar  que  Él nos hable  y para que escuchemos todo cuanto Él quiera decirnos  y encomendarnos.

Un solo momento para empezar a amar  a quien no amábamos y continuar amándolo hasta el fin.

Un solo momento  para  arrancar de nuestros corazones la mala semilla del odio y cuanta  raicilla de rencor, resentimiento y enojo haya  proliferado  en su  derredor.

Un solo momento para pronunciar una  palabra  que  lleve un poco de consuelo al que se siente triste,  que levante el ánimo  al decaído y conduzca a una atmósfera  de paz y armonía allí donde había contención y malentendido.

Un solo momento para empezar de nuevo, para dar una vuelta  atrás   hacia el sitio  donde habíamos resbalado y emprender con nuevos bríos el camino de Ia vida abundante que Jesucristo nos ofrece. Para calentar nuestros corazones, si es que están frío; para fortalecer nuestra fe, si es que la tenemos débil; para levantar nuestro espíritu, si está amilanado.

Un solo momento para extender nuestros brazos hacia el hermano que flaquea y  librarlo de una caída segura. Para estrechar  fuertemente  nuestras manos con la de uno de nuestros semejantes en sincera  demostración  de  una amistad y un compañerismo insospechable.

Un solo  momento para meditar en lo que estamos haciendo y  preguntarnos si nuestro proceder es justo y si es cristiano. Para reflexionar si con ese paso que vamos a dar agradamos o contrariamos la voluntad de Dios; si con esa acción nuestra hemos de  contribuir  al  daño  de alguno de nuestros semejantes, si hemos de llevar zozobra a un hogar o a separar a aquellos que hasta ahora estaban unidos.

Un solo momento para mostrar nuestro buen espíritu en el  servicio humilde a  la más pequeña de las criaturas de Dios. Para  mostrarnos ecuánimes frente a las injusticias; serenos frente a los embates de la adversidad; desprendidos frente al egoísmo insaciable y; para que los demás conozcan, por nuestras buenas obras,  al buen  Padre  que  está  en  los cielos y lo glorifiquen en nosotros.

Ya ves cuántas cosas grandes se pueden hacer en un solo momento.

0RACIÓN:  Amado Padre, en ti está la medida de nuestros tiempos. Nuestra  corta  vida  se escapa como una sombra. Nuestros días corren, vuelan. Sentimos  la urgente necesidad de aprovechar el tiempo. Las horas, los minutos y los segundos. Cada momento que Tú nos  das  para la realización de tus divinos propósitos a través de nuestras vidas. Ayúdanos a aprovechar nuestro tiempo. Por Jesucristo  tu  amado Hijo lo pedimos. Amén.

PENSAMIENTO: Escalonemos el tiempo de nuestras vidas con pequeños momentos  de actividad creadora.

Tomado del libro de reflexiones “Luces encendidas” de Miguel Limardo.

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One response

  1. Definitivamente Dios sabe cuando enviarme un mensaje, hoy ha sido un día un tanto díficil, pero en donde menos me imaginé encontré que Él tenía algo especialmente para mí. Gracias profesora.

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